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miércoles, 29 de julio de 2009

Los mejores años de nuestra vida (2)

Dejábamos la anterior entrada con el Mundial de Estados Unidos, del que salieron como grandes triunfadores los brasileños, y recordábamos el hundimiento del Barça de Cruyff en Atenas. Pues bien, ese fue el inicio de una caída sin fondo, que continuó al año siguiente, en la temporada 94/95. El Real Madrid ganaba la Liga, y rompía el último gran ciclo ganador que ha habido en nuestra liga, el de las cuatro ligas ganadas por el conocido como Dream Team.

El equipo culé se resquebrajó de mala manera. Stoichkov y Romario, que venían de ser las estrellas del Mundial, nunca fueron capaces de alcanzar su mejor rendimiento. De hecho, el brasileño fue traspasado antes del final de la temporada, entre otras cosas por sus problemas con el entrenador. Además, salvo Abelardo, los fichajes no fueron nada útiles (Arpón, Escaich, Eskurza, Jordi Cruyff, J.Mari, Lopetegui, Roger, Sanchez Jara, G.Hagi, Korneiev).

A eso hay que sumar que el principal fichaje del Real Madrid fue Michael Laudrup, denostado por Johan Cruyff, que le dejó irse gratis. Pero el gran acierto de la directiva madridista fue la del fichaje del entrenador: Jorge Valdano. El actual jefe merengue, que venía de ayudar al Barça a ganar varios títulos por las victorias del Tenerife al Madrid, llevó al Bernabéu uno de los mejores juegos que han visto en mucho tiempo.

También hubo otros fichajes importantes, como Redondo, que venía desde Tenerife de la mano de Valdano, o Amavisca, que llegaba como presumible descarte, pero que se acabó convirtiendo en una pieza muy importante en el equipo. Pero la llegada más importante, la que de verdad marcó la historia del Real Madrid, fue la de un canterano: Raúl González Blanco. Con 17 años Valdano le dio toda la confianza.

El joven atacante se destapó con 9 goles en Liga a pesar de su edad, siendo muy importante en muchos de los partidos, y formando una gran pareja con el pichichi de aquel año, el chileno Iván Zamorano. El canterano dio una asistencia a Amavisca en su primer partido en Primera, ante el Zaragoza, y falló numerosas ocasiones del gol, pero en el segundo, ante el Atlético de Madrid, provocó un penalti, marcó un gol y dio una asistencia, iniciando su carrera de leyenda.

El clímax aquella temporada lo alcanzaron en el gran clásico ante el Barcelona, al que le endosaron un doloroso 5 a 0, con una exhibición de los Zamorano, Raúl, Amavisca... y que sentenciaba una Liga en la que los azulgrana estuvieron a punto de no clasificarse para disputar competiciones europeas.

Al finalizar la temporada se disputó la final de la Copa del Rey, una de las más convulsas que se recuerdan. Entre un auténtico diluvio, el Valencia y el Deportivo de la Coruña iniciaban la final el 24 de junio en el Bernabéu, pero las condiciones meteorológicas provocaron que se suspendiese a falta de unos minutos para el final, con empate a uno en el marcador. En la reanudación, tres días después, un gol de Alfredo al minuto de juego sentenció la eliminatoria, provocando que los gallegos lograsen su primer título de la historia tras varios años haciendo muy bien los deberes. Además, suponía la consagración de los Fran, Liaño, Bebeto o Mauro Silva, algunos de los cuales aún participarían en éxitos futuros.

Y mientras en España Valdano llevaba al Madrid a la gloria, Europa conocía a uno de los mejores equipos de la historia: el Ajax de Amsterdam comandado por Louis Van Gaal. Tras ganar la Liga holandesa con varios jugadores desconocidos, iniciaron el asalto a la Champions, y esos mismos jugadores se convirtieron en estrellas. A los canteranos Van Der Sar, Seedorf, Davids, los hermanos De Boer (quién no conoce ahora a alguno de éstos), se sumaron veteranos como Rijkaard, que disputó allí su última temporada como profesional, o el central y capitán Danny Blind.

Y todos dirigidos con maestría por Van Gaal, uno de los mejores entrenadores de la historia, aunque en España nunca haya alcanzado reconocimiento por sus malos modos y su cabezonería, así como sus ganas de trabajar, que no casaban con la cultura española. Con el clásico 4-3-3 holandés, ad
optado por el Barça desde la llegada de Cruyff, logró encajar sólo dos goles en la fase de grupos, para después humillar al Bayern de Munich con un 5-2.

Pero el camino no había acabado, ya que en la final se enfrentaría al Milan, que venía de ser campeón de Europa. Pero los italianos conocieron la maldición de la Champions, que dice que un campeón nunca ha repetido. Los holandeses, con un gran portero y una defensa muy seria lograron mantener su puerta a cero, y un jovencísimo Patrick Kluivert, de 17 años, marcaba el gol decisivo saliendo desde el banquillo, dándole el título a los pupilos de Van Gaal.

En aquella ocasión, en el partido más importante de su vida, Van Gaal apostó por: Van Der Sar, de tan sólo 24 años y uno de los mejores porteros de la historia (con casi 40 años sigue siendo indiscutible en el Manchester United); Reiziguer (22 años), Rijkaard y Blind, que eran los dos veteranos, y Frank de Boer (25)
en defensa; Seedorf (18), Davids (22) y Litmanen (24), el líder ofensivo, en mediocampo; y Ronald de Boer (25), Finidi y Overmars (21) en ataque. Desde el banquillo salieron los adolescentes Kluivert (17) y Kanu (18), demostrando que es más importante la calidad que la edad.
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miércoles, 13 de mayo de 2009

El Bayern se pone en manos de Van Gaal

Parece que el camino se empieza a aclarar, y que el general holandés será el encargado de dirigir al Bayern de Munich tras su decepcionante campaña, en la que únicamente lucha por vencer la Liga, aunque lo tiene complicado. Tras su excepcional temporada con el AZ Almaark, al que ha hecho campeón de la Eredivisie 28 años después, Van Gaal ha tenido numerosas ofertas de todas las ligas, pero los alemanes han sido los que más han puesto sobre la mesa para convencerlo.

Durante los últimos días, el director general del equipo de Baviera aseguraba que el acuerdo era total con el míster, pero los holandeses pedían casi dos millones de euros, por lo que se torcía la operación. Nada más lejos, pues no tardaron ni 48 horas en anunciar que todo estaba hecho, y que el bueno de Louis Van Gaal será su entrenador la próxima temporada.

En España no se tiene muy buen recuerdo del holandés, pero lo cierto es que su Barça practicó un gran fútbol y logró triunfos importantes, como dos Ligas, una Copa, o una Supercopa de Europa. El problema que se encontró fue que su carácter no encajó para nada con la prensa española, y que además se encontró con una lucha a muerte entre ésta y Núñez, al que atacaban dándole palos a su entrenador. A ello, también hay que sumar las dificultades que se encontró con la plantilla, donde la superestrella Rivaldo no quería jugar en banda (donde rendía mucho más pero el muy cazurro no sabía de fútbol), o con los canteranos, como los hermanos García Junyent o Arnau, que eran malos, vagos y desagradecidos, pero que contaban con el favor de la prensa.

A todo esto le dio la puntilla sus malas experiencias en la Champions (el sorteo tampoco colaboró, y en el año de la final del Camp Nou coincidió en el grupo con los dos finalistas), y que el Madrid ganara la Séptima fue el golpe definitivo que provocó su caída, la de Núñez y la de todo el entramado, y que hundió al Barça en una de las épocas más oscuras de su historia. Su vuelta al club en la época del cancerígeno Gaspart y su no clasificación para el Mundial de Corea y Japón con Holanda son quizá sus dos mayores fracasos, pero el resto son todo triunfos.

Y por encima de todos, hay que destacar lo que logró con aquel Ajax de mediados de los 90, cargado de canteranos, y que se convirtió en el mejor equipo del mundo. Su juego sólo podía equipararse a su disciplina, con un puñado de jugadores que dieron lo mejor de su carrera en aquel equipo, que acabó logrando la Champions con un gol de Kluivert ante el Milan.

Ahora se enfrenta a un nuevo reto, en un país y un club cuya mentalidad se adapta perfectamente a la suya: trabajo, trabajo y trabajo. Sin embargo, parece que empezará con una piedra en el camino, y es la marcha de Ribery, que parece segura, y el no fichaje de Diego, que parecía su sustituto. De momento, para compensar están fichados el ucraniano del Zenit, Tymoschuk, y el joven Baumjohann del Gladbach. Para completar, y con el dinero del francés, parece que podrían ir a por el deshauciado Hleb, o a por el medio Schaars, básico en el esquema del actual AZ.
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