Parece que en las próximas horas podría confirmarse el fichaje del centrocampista del Celta, Michu, por el Real Sporting de Gijón. Esta podría ser una contratación más, como la de Cuadrado por el Rayo, Portillo por el Hércules, Eliseu por el Zaragoza o Tiago por el Atlético de Madrid. Sin embargo, este joven ovetense ha hecho correr ríos de tinta en los últimos días.La historia ya la hemos vivido en otras ocasiones: seguidor acérrimo de un equipo y futbolista, o jugador insignia de un club, que ficha por el máximo enemigo. ¿Qué deben pensar las aficiones? La verdad es que es conflictivo. Michu se declaró siempre seguidor del Oviedo, e incluso llegó a jugar con el equipo oviedista contra el Sporting, el club que ahora se ha planteado su fichaje como recambio de Michel, que hoy podría debutar con su nuevo conjunto, el Birmingham.
Michu ya demostró su antipatía por el Sporting en varias ocasiones, pero ahora el club gijonés se fija en él como recambio. Por desgracia, no conozco la calidad del futbolista, del que se habla realmente bien, pero su fichaje da pruebas de que en este fútbol de hoy no queda rastro del romanticismo, y el negocio balompédico se lo lleva todo. Cómo, si no, podrían los dirigentes del Sporting fijarse en un chico que siempre rechazó a los de El Molinón, cómo el chico puede finalmente aceptar, cómo Tevez cambia el United por el City, Figo el Barça por el Madrid o después de varios siglos vemos a José Mari vestido de bético y a Juande Ramos negociando con unos y con otros a lo Reyes, hoy en el Atleti, ayer en el Madrid.
Esta vez, la patata caliente de la "traición futbolística" se sitúa en Asturias, con dos conjuntos enfrentados y un joven que tendrá como todos sus antecesores, una de las máximas presiones que puede tener un futbolista, la de haber pertenecido al rival. ¿Los directores deportivos de los clubes deben fichar a cualquier futbolista sin que importe su pasado? No es sino una muestra más de que este fútbol todo lo puede porque todo lo tiene: espectáculo, sentimiento, tensión, nervios… y por supuesto, también polémica.