
El equipo culé se resquebrajó de mala manera. Stoichkov y Romario, que venían de ser las estrellas del Mundial, nunca fueron capaces de alcanzar su mejor rendimiento. De hecho, el brasileño fue traspasado antes del final de la temporada, entre otras cosas por sus problemas con el entrenador. Además, salvo Abelardo, los fichajes no fueron nada útiles (Arpón, Escaich, Eskurza, Jordi Cruyff, J.Mari, Lopetegui, Roger, Sanchez Jara, G.Hagi, Korneiev).


El joven atacante se destapó con 9 goles en Liga a pesar de su edad, siendo muy importante en muchos de los partidos, y formando una gran pareja con el pichichi de aquel año, el chileno Iván Zamorano. El canterano dio una asistencia a Amavisca en su primer partido en Primera, ante el Zaragoza, y falló numerosas ocasiones del gol, pero en el segundo, ante el Atlético de Madrid, provocó un penalti, marcó un gol y dio una asistencia, iniciando su carrera de leyenda.
Al finalizar la temporada se disputó la final de la Copa del Rey, una de las más convulsas que se recuerdan. Entre un auténtico diluvio, el Valencia y el Deportivo de la Coruña iniciaban la final el 24 de junio en el Bernabéu, pero las condiciones meteorológicas provocaron que se suspendiese a falta de unos minutos para el final, con empate a uno en el marcador. En la reanudación, tres días después, un gol de Alfredo al minuto de juego sentenció la eliminatoria, provocando que los gallegos lograsen su primer título de la historia tras

Y mientras en España Valdano llevaba al Madrid a la gloria, Europa conocía a uno de los mejores equipos de la historia: el Ajax de Amsterdam comandado por Louis Van Gaal. Tras ganar la Liga holandesa con varios jugadores desconocidos, iniciaron el asalto a la Champions, y esos mismos jugadores se convirtieron en estrellas. A los canteranos Van Der Sar, Seedorf, Davids, los hermanos De Boer (quién no conoce ahora a alguno de éstos), se sumaron veteranos como Rijkaard, que disputó allí su última temporada como profesional, o el central y capitán Danny Blind.

Pero el camino no había acabado, ya que en la final se enfrentaría al Milan, que venía de ser campeón de Europa. Pero los italianos conocieron la maldición de la Champions, que dice que un campeón nunca ha repetido. Los holandeses, con un gran portero y una defensa muy seria lograron mantener su puerta a cero, y un jovencísimo Patrick Kluivert, de 17 años, marcaba el gol decisivo saliendo desde el banquillo, dándole el título a los pupilos de Van Gaal.
