
Atrás, Tim Howard tenía que multiplicarse para salvar las numerosas ocasiones brasileñas, pero el ir por delante en el marcador le daba alas. Todos al vestuario para descansar tras 45 intensos minutos, permitidos por el poderoso físico de ambos equipos.
Nada más salir de vestuarios, Luis Fabiano, una especie de Julio Salinas del Corcobado, lograba un importante gol, tras una gran jugada del equipo. Era el minuto 46 y por delante quedaba un mundo para los estadounidenses, que veían peligrar su victoria. Y así fue. La salida de Alves por el lateral izquierdo y Elano para reforzar el mediocampo daban el último impulso a los brasileños.


Y es que la FIFA debería replantearse este torneo. Con muchas selecciones de relleno (ni Irak ni Nueva Zelanda tienen nivel para presentarse a competir con los mayores), el torneo se convierte en una serie de partidos sin interés, más allá de los aficionados de las respectivas selecciones. Si quieren seguir sacando euros, que se lo curren un poco más, porque este torneo veraniego así sobra.
En cuanto a Brasil, nos encontramos ante uno de los más simples y planos de la historia. Andre Santos, Ramires, Gilberto Silva, Felipe Melo o Luis Fabiano no pasarán a la historia futbolística del país, y sin embargo son titulares indiscutibles. Para los que hayan visto a Mauro Silva y Mazinho dominando el equipo, o a Romario y Ronaldo marcar goles, les sabe a muy poco. Sin embargo, su prodigioso físico, la magia de Kaká y Maicon, la seguridad de Julio César (el mejor portero que tienen desde hace mucho mucho tiempo), y su juego de estrategia le pueden servir para triunfar en un Mundial. En un año veremos.
Es un Brasil bastante ramplón pero muy efectivo, para mí el principal favorito a ganar el próximo mundial.
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Felicidades a la Canarinha.
ResponderEliminarSaludos.
muito bom, javier! saludos, pp
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